Un llamado a abrir y limpiar los corazones de maldades y odios, a sacar toda la humildad que poseemos para reconocer en los otros lo bueno, lo especial que somos como seres humanos; expresó nuestro capellán en una homilía cargada con toda la fuerza y energía positiva que el Padre Luis Hernando siempre tiene en sus palabras.
Resaltamos, además el sentido de pertenencia de los aprendices organizadores de esta Eucaristía, que se seguirá realizando los últimos martes de cada mes, quienes mostraron, de una manera sencilla, cordial y entusiasta, el verdadero compromiso que tienen con nuestro Centro de Formación y con las personas que hacemos parte de él, invitándonos, al final de la celebración eucarística, a un ágape.





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